Joseba Torres tuvo la tarjeta del DP World Tour 2027 en la la punta de sus dedos

Joseba Torres tuvo la tarjeta del DP World Tour 2027 en la la punta de sus dedos

Se ha celebrado en Alcanada Golf (Mallorca) los pasados 29 octubre al 1 de noviembre de 2026

Joseba Torres llegó al tee del 15 con el −14 en la tarjeta y el −16 en la cabeza. Dos birdies en cuatro hoyos. Esa era la cuenta que había hecho para darse una oportunidad de acabar entre los quince primeros de la Road to Mallorca. Después de todo lo que le habíamos visto resolver durante el día, había razones para seguir creyendo. Lo que no figuraba en los cálculos era el ocho que iba a firmar en el 16.

Terminó con 75 golpes, −9 y una vigésima segunda posición compartida que exige unas cuantas explicaciones. Sobre todo si uno ha caminado detrás de él y ha visto lo cerca que estuvo de cambiar el final de esta historia.

El bogey del 1, después de que la bola le quedara mal colocada, obligó a empezar remando. Respondió con un par sólido en el 2 y un buen hierro desde unos 130 metros en el 3. La dejó a unos cinco metros y metió el putt. Al par del día y otra vez en marcha.

Hubo una buena pista de lo que podía venir en el green del 4. Tenía un putt de más de quince metros y lo dejó a escasos centímetros. Estaba bien tirado. Muy bien tirado. En el siguiente embocó uno largo e hizo saltar a todos los presentes. Era el birdie que necesitaba para empezar a mirar hacia arriba.

En el hoyo 7 tuvo unos segundos de inquietante familiaridad. Soplaba el viento, la salida de Joseba botó en la pendiente y salió despedida hacia la derecha, camino del muro donde el sábado había tenido que droparse con penalidad. Parecía que estábamos viendo otra vez la misma jugada. Esta vez, sin embargo, la bola se detuvo unos cuatro metros antes. Seguía entre árboles, pero había golpe. Joseba lo encontró, curvando la bola hacia la derecha, y sacó el par.

El putt de birdie del 11 nos metió de lleno en las cuentas. Otro de los buenos. Se colocaba con −14 y aparecía provisionalmente entre los quince primeros del año. Móvil, clasificación, calculadora y actualizar. Había que mirar lo suyo y lo de los demás, porque un puesto compartido podía cambiar bastante el reparto de puntos. Mientras Joseba intentaba avanzar, sus rivales también iban haciendo birdies.

Él nos contó después que durante los primeros nueve hoyos se había ocupado de jugar, sin mirar números. En la segunda vuelta ya tenía una referencia: −16. Aquel birdie del 11 lo acercaba y todavía quedaban ocasiones.

También quedaban dificultades. Volvió a salvar un par después de otra salida bajo los árboles en el hoyo 12 y, poco después, llegó una de esas escenas que explican por qué cuesta tanto aceptar el desenlace de su domingo.

Atacó la bandera buscando una oportunidad de eagle en el par 5 del hoyo 13. Por apenas medio metro, la bola terminó incrustada en la pared del búnker. Estaba cerca de su tío, José María Olazábal, y pude escuchar su reacción.

«No me lo puedo creer. Qué injusto. No me lo creo».

Costaba llevarle la contraria.

Joseba se colocó con un pie dentro del búnker y el otro arriba, en el antegreen. No tenía una posición cómoda ni una bola que invitara al optimismo. Se afirmó, pegó con fuerza y la sacó hasta dejarla a unos dos metros del hoyo. Fue uno de los golpes del día. Habíamos pasado de preguntarnos cómo iba a salir de allí a contemplar una oportunidad muy seria de birdie.

El putt se fue por la izquierda. Un par de mucho mérito, aunque a esas alturas hacía falta algo más que buenos pares.

Por eso el 15 era importante. Con la salida adelantada, había opción de alcanzar el green de un golpe. Joseba lo intentó y acabó en el búnker de la izquierda de green. Esta vez la sacada se quedó en el antegreen. Salvó el par, pero se había escapado otra posibilidad de restar. Al terminar reconoció que había leído mal cómo reposaba la bola antes de ejecutar ese golpe de aproximación.

El problema decisivo llegó en el 16. La salida se fue ligeramente a la derecha, a una zona de rough bajo. Quedaban unos 170 metros, con viento a favor, y eligió un hierro 8. . La bola salió, botó detrás del green y terminó fuera de límites. Según explicó después, habían elegido un palo corto, pero salió un flyer y se pasó.

Tuvo que repetir. La siguiente también terminó detrás del green, aunque esta vez permaneció en juego. Ya era el cuarto golpe. Después llegaron un aporcó que se quedó corto de green, otro que se pasó y dos putts.

El ocho lo dejó sin cuentas. Del −14 al −10 en un solo hoyo. El bogey del 17, tras visitar el búnker, y el par del 18 completaron un final muy duro para alguien que había estado peleando cada golpe con tanta determinación.

«El final ha sido bastante amargo», nos dijo. Estaba satisfecho con cómo había luchado hasta el 16 y con los putts que había conseguido meter para mantenerse en la pelea. También asumía que tenía que hacerlo mejor en la siguiente oportunidad. Había recibido malos resultados de algunos golpes que no consideraba tan malos, pero su balance incluía autocrítica.

Al hablar con Joseba después de la vuelta, le recordamos que hace apenas dos meses habría sido difícil imaginarlo aquí, peleando hasta los últimos hoyos por una tarjeta del DP World Tour.

«Yo no me lo hubiera creído, obviamente».

Conviene tenerlo presente también hoy. Entre aquel punto de partida y el ocho del 16 hay mucho golf, muchos puestos recuperados y una oportunidad que se ganó a pulso.

La próxima semana tendrá otra en la Final de la Escuela. «Es una semana dura, son seis días de competición», nos recordó. Se marcha con ganas de volver a intentarlo. Y, cuando le preguntamos qué necesitaba mejorar antes de hacerlo, tampoco hizo una lista muy larga:

«Cositas pequeñas, pero en general bastante ordenado el juego».

¡Mucha Suerte Joseba!

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27/10/2026

El HotelPlanner Tour echa el cierre a la temporada 2026 con su clásica Grand Final en el Club de Golf Alcanada (Mallorca), donde compiten 45 jugadores por las anheladas quince cartas del DP World Tour en juego.

Menos despejado tienen el camino los otros dos españoles en el torneo, Joseba Torres y Santiago Tarrío. El vasco, que viene con una inercia al alza gracias a sus buenos resultados en el último mes, llega a la final de Mallorca en la posición 23ª de la Road to Mallorca, a poco más de 100 puntos de la ansiada decimoquinta plaza, en poder del veterano inglés Matthew Southgate. Como mínimo, el golfista donostiarra, necesita acabar en la sexta posición empatado con uno para tener alguna opción matemática, aunque serían bastante pequeñas en función de lo que hagan los que tiene por delante. Por contra, un quinto en solitario sería prácticamente una garantía de éxito para acabar el año entre los 15 mejores. Ese debería ser su objetivo. Top 5, para evitar la 3ª fase de la escuela de clasificación del DP World Tour (Tengolf).

¡Mucha Suerte Joseba!

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