La nueva Directiva, que ya ha dado un vuelco al aspecto exterior del club, se centra en la gestión de la sociedad para que siga creciendo.
El club de golf Artxanda se ha dado un lavado de cara. Es una sociedad joven, casi recién llegada al deporte vizcaíno, pero sus responsables han decidido dar un giro y mirar a los socios. Por eso, aunque tal vez lo más llamativo sea la trasformación de la imagen corporativa, eso ha sido lo más fácil para los actuales rectores del club, que tomaron las riendas hace siete meses. Lo más complicado, y a la vez lo más ambicioso, es el plan de futuro que prevén espléndido.
El primer paso tomado por la directiva que preside Antón Hernández fue la contratación de un gerente: ‘el proyecto era dotar al club de una forma de trabajar’ y se planteó también avanzar en tres objetivos principales: el de la imagen, el de la gestión y el del campo.
Leer suplemento 11 Enero 2008