Jon Rahm está viviendo estos días sus últimas Navidades como golfista amateur. El jugador de Barrika, con 21 años recién cumplidos en noviembre, prepara ya un año que se dibuja crucial en su carrera.
En 2016, el actual Número Uno del mundo amateur, vigente campeón del mundo y premio Ben Hogan, afrontará su salto al mundo profesional. Las expectativas son muy altas porque él mismo se ha encargado con frases y hechos de colocar el listón muy arriba. Lo que se espera de él no es algo que precisamente le dé miedo, más bien al contrario, le estimula. Por todo ello, Rahm ha diseñado un ambicioso plan para conseguir la tarjeta del PGA Tour, un camino que daría vértigo a cualquiera, menos a él.
Rahm no tiene claro cuándo va a realizar exactamente el paso de amateur a profesional. Lo que sí tiene decidido es que mantendrá su actual condición hasta acabar el curso con Arizona State, es decir, aproximadamente finales de junio. El golfista vasco se siente muy identificado con su universidad y quiere contribuir para que los Sun Devils conquisten el título de campeón de la NCAA. Sería el broche de oro a una carrera universitaria superlativa. Después vendría la particular montaña rusa de Rahm.
Como Número Uno del mundo amateur en la temporada 2014/15, Rahm se ha ganado el derecho a participar en los próximos US Open y Open Championship, majors que se disputarán en Oakmont y Royal Troon, en junio y julio respectivamente. Sin embargo, y aunque seguramente cualquier otro jugador los disputaría con los ojos cerrados y sin plantearse muchas más cosas, Jon maneja una alternativa tan seria como ambiciosa. Jugará la previa del US Open con el objetivo de clasificarse. Si lo consigue, se pasará a profesional antes de Oakmont para empezar a sumar ya dólares en su intento por conseguir la tarjeta del PGA Tour en apenas siete semanas (jugando torneos como amateur no se suma para la tarjeta, por ejemplo, como ocurrió con su décimo puesto en el OHL Classic de Mayakoba o su quinto en el Waste Management Phoenix Open).
Si Rahm no se clasifica para el US Open a través de la previa, lo jugaría como amateur y trataría de hacer lo mismo con el Open Championship, es decir, jugar la previa para intentar meterse como profesional en Royal Troon. La diferencia entre el US Open y el British es que Jon valora seriamente la opción de pasarse a profesional tras el US Open aunque no esté clasificado para jugar el Open. Es decir, renunciar a su derecho de jugar el British como amateur. La decisión es difícil y dolorosa, pero detrás hay una ambiciosa estrategia.
Entre los meses de junio y julio se disputan torneos muy importantes en el PGA Tour para los que podría tener invitación si tenemos en cuenta su condición de Número Uno y campeón del mundo. Claro que para jugarlos y sumar tendría que ser ya profesional. Rahm puede acceder a un máximo de siete torneos por invitación y su misión es lograr en esas semanas el dinero suficiente para ganarse la tarjeta para la siguiente temporada.
¿Qué tendría que hacer para lograr la tarjeta? Si suma en esos siete torneos más dinero que lo acumulado por el jugador que acabó en el puesto 125º de la FedEX Cup el año anterior, obtendrá una condición de miembro temporal del PGA Tour que le permitiría jugar un número ilimitado de torneos hasta final de temporada. Una vez acabado el año, si la suma de sus ganancias es superior a lo que haya conseguido el puesto 125º este año, conseguirá la tarjeta del PGA Tour. Hablamos de una suma que no se conoce exactamente, pero que podría rondar los 800.000 dólares.
Este es el ambicioso plan de Jon Rahm, la perla más brillante del golf español y mundial en estos momentos. Lo que intenta es un desafío mayúsculo al alcance de muy pocos jugadores. El último que lo logró fue un tal Jordan Spieth.