Pello Iguarán estrena su sueño americano

Pello Iguarán estrena su sueño americano

Pello Iguarán (San Sebastián, 1969), profesional de golf guipuzcoano, lleva ya muchos años trabajando como caddie junto a diferentes profesionales y es en la actualidad el decano de esta actividad en España, si nos referimos precisamente a la competición de élite. Anduvo por todos los campos de Europa y el mundo junto a Nacho Garrido desde 1998 y hasta 2012, año en el que comenzó a trabajar junto a José María Olazábal. Los problemas de salud del doble ganador del Masters han separado de momento sus caminos, por lo que este año Iguarán también ha llevado las bolsas de otros grandes jugadores españoles, tales como Nacho Elvira y, sobre todo, Alejandro Cañizares, con quien ha trabajado 18 semanas la pasada temporada. También ha llevado puntualmente las bolsas del paraguayo Fabrizio Zanotti o el portugués Ricardo Santos…

Pero el año 2016 ha supuesto un giro a su trayectoria, puesto que a día de hoy su sitio estará sobre todo en el PGA Tour americano, el mejor circuito del mundo, que es en el que está centrado su flamante jefe, el italiano Francesco Molinari, Número 67 del mundo. Precisamente la pareja ha debutado esta semana en el Sony Open de Hawai.

«Es una nueva etapa y tengo mucha ilusión. Me motiva mucho estar junto a un gran jugador en el PGA Tour americano. Estoy deseando empezar», explica Pello a la Federación Vasca.

¿Cómo se lleva eso de trabajar a unos cuantos de miles de kilómetros de casa? De momento, Pello tratará de volver tanto como pueda, pero siempre condicionado al calendario que Molinari vaya estableciendo, como es lógico. «Mi idea es la de volver lo más posible. En este primer desplazamiento a Estados Unidos, por ejemplo, vamos a jugar tres torneos y después vuelvo a casa por dos semanas… Luego, según cómo vaya el juego se va eligiendo el calendario», señala.

A pesar de su carácter latino y de que, por tanto, corre sangre caliente por sus venas, hay que reconocer que Molinari es dentro de lo que cabe un jugador muy tranquilo. En ese sentido, hacen una excelente pareja. «La gran virtud de un caddie, en mi opinión, es adaptarse al jugador y a su equipo y ayudarles en todo lo necesario para mejorar el rendimiento a corto plazo, por supuesto, pero también a medio y largo plazo», puntualiza Iguarán. De momento, se comunicará con Francesco en castellano, lengua que domina correctamente el jugador italiano, aunque no descarta hacer sus pinitos: «a ver si poco a poco mejora mi italiano practicándolo junto a él. Con el resto de su equipo me comunico en inglés». Nunca es tarde para aprender y dominar una nueva lengua. Y es que, como a Pello le gusta repetir, «el golf es una escuela de vida».