Más de 60 jugadores veteranos completan la tercera jornada en el campo guipuzcoano de Goiburu.
Un torneo de golf es competición y algo más. La III Liga Senior del País Vasco volvió a ser ejemplo ayer de compañerismo y alegría. El aliento que se insuflaban los deportistas unos a otros fue la constante de la tercera jornada celebrada en Goiburu, en Andoain.
Las dificultades técnicas que presenta el recorrido del campo guipuzcoano se hicieron más llevaderas con buen humor. ‘Yo soy tarzán, voy de árbol en árbol, y veces, con la bola para atrás en lugar de hacia adelante’, explicaba Luís Miguel Ugalde, sonriente en todo momento. ‘Yo este golpe no toco árbol’, se prometía a sí mismo a su paso por segunda vez por el hoyo 1, que en esa ocasión hacía el número 10, ya que Goiburu cuenta con 9 hoyos. Con un par total de 35, comprende dos hoyos par 3, seis hoyos par 4 y un hoyo par 5, el quinto. Sobre un recorrido de 2.600 metros, la orografía del terreno está salpicada de continuas pendientes.
Como en la mayoría de los campos repartidos por la geografía vasca, el de Goiburu también se encuentra dentro de un entorno natural dominado por las praderas y bosques. Un atractivo paisajístico que contribuye a que cada hoyo sorprenda al jugador por su singularidad. Las hayas y los robles centenarios delimitan las calles, complementando un itinerario de por sí con un alto valor técnico, ideal para el disfrute de golfistas de nivel medio y alto. Lo ratificaba Koldo, un practicante habitual en Goiburu, y que ayer acudió como espectador, ya que todavía no alcanza la mínima edad de 55 años que el reglamento exige a los hombres, 50 años en el caso de las mujeres, para poder participar en la Liga Senior que organiza la Federación Vasca. ‘ El secreto en este campo es darle suave y a ser posible ir por las calles, porque entre los árboles te puedes perder. Es muy técnico’.
Otro de los deportistas resumía las características del escenario de modo muy gráfico. ‘Es complicado de narices, es jodido’. Hubo quien tenía el día reñido con el driver, y quien no atinaba con el putt. .
Juan Mari Illarramendi, socio de Goiburu, y el que mejor handicap (6) presentaba de los casi 70 participantes de ayer, se describía como un jugador ‘equilibrado, completo’, sin ser un maestro especialista en un aspecto concreto. Está considerado como un ‘todoterreno’. En poco más de un lustro Illarramendi ha ido perfeccionando su juego, hasta lograr situarse en las primeras posiciones del ranking de su categoría. Al final de la jornada resultó el ganador de la misma.
Mª. Luisa Amunarriz y Begoña Garma compartían partido con Lorenzo Larrabe, quien no dudaba en mostrar su admiración hacia sus compañeras de juego. Las mujeres le devolvían los halagos con palabras de ánimo.
Larrabe aseguraba estar disfrutando, pese a que sabía las consecuencias que puede estar pagando hoy por el esfuerzo de ayer. ‘Este es un campo puñetero. Como tengo problemas de espalda, posiblemente tenga que estar dos días quieto’.
Las cuestiones técnicas preocupaban a unos más que a otros. Uno de los asiduos a Goiburu explicaba que ‘salvo en las salidas de los hoyos 3 y 5, en este campo no conviene utilizar los hierros más largos’.
El vencedor final en el día de ayer fue Juan Mari Illarramendi , que de esa manera justificó sobradamente el conocimiento exhaustivo que tiene del campo. Como en Izki, se impuso por delante de José Antonio Lucha, con el que compartió recorrido.
En féminas, el dominio correspondió a Elena Veinant, que incluso logró situarse entre los diez primeros de la clasificación absoluta. En Scratch fue segunda Amaya Usandizaga, mientras que en el Handicap Isabel Arrieta escoltó a Veinant en lo más alto de la tabla de clasificación.
En segunda categoría masculina empataron a puntos en la cabeza Juan José Daguerresar y José Luís Eibar, por delante de Felix Peña.
La siguiente cita tendrá lugar el 9 de Julio en el campo vizcaíno de Artxanda.