Johnson marca un hito en Augusta

Dio la gran sorpresa en el Masters tras aventajar en dos golpes a Retief Goosen, Rory Sabatini y Tiger Woods. Olazabal terminó desesperado y con un bogey final

    Tres Masters disputados: no pasó el corte en 2005, puesto 32 en 2006 y una chaqueta verde en 2007. Ese es todo el bagaje que el americano de 31 años Zach Johnson, natural de Iowa, aporta a la historia de este primer torneo de Grand Slam de la temporada. Johnson con 69 golpes finales, una de las escasas tarjetas bajo par de este torneo y el tercer 69 del domingo, se impuso en el Augusta National por 289 golpes (+1), la tercera vez que el torneo se gana sobre el par del campo. 

    Johnson siguió la tradición, remontó desde la quinta posición (nadie había ganado un Masters subiendo más allá de un quinto puesto) y terminó con dos golpes de ventaja sobre un trío de jugadores. El primero, Tiger Woods a quien le faltaron hoyos para sumar más birdies y se quedó sin su Tiger Slam y sin la posibilidad de ganar este año todos los Grandes. Mantiene su postura de no jugar el Open Británico para estar con su mujer cuando dé a luz. El segundo, Retief Goosen, pateó de cine pero le faltó la suerte de un número uno, y Rory Sabbatini que ponía emoción y espectáculo en los hoyos finales de esta 71 edición del torneo. 

    Un extraño Masters éste en el que un seminovato ha puesto en jaque nada menos que a un Woods que atacaba con un eagle al hoyo 13, y amenazaba con comerse a sus rivales; pero el Tigre quiso arriesgar demasiado y en el hoyo 15 se fue al agua y ahí perdió su quinta chaqueta. Pares hasta el final y ni una vuelta bajo el par del campo para el estadounidense. Phil Mickelson, desaparecido en mitad de la tabla con +11, le puso la prenda más codiciada a un emocionado Johnson que hace poco que acaba de ser padre. Johnson no sólo ha conquistado su primer Grand Slam, sino que ha marcado un antes de la era Tiger y un después en el Masters de Augusta: Woods ya no es imbatible. 

    Buena actuación de dos jugadores europeos, Justin Rose, una de las promesas del golf británico y que terminó en el puesto quinto con +4 (lástima del doble bogey del 17) y el irlandés Padraig Harrington, séptimo con +5. 

    José María Olazabal y Miguel Ángel Jiménez pasaron el corte en Augusta, pero el fin de semana fue muy duro para ellos, sobre todo para el malagueño. 

    Olazabal tampoco tuvo mucha suerte en la ronda final en la que sólo embocó dos birdies, y uno de ellos fue en el 15, el que le dio su última Chaqueta Verde. Una jornada dura, a pesar de que mejoraron las condiciones meteorológicas y que las banderas estaban más sencillas, pero el daño ya estaba hecho. El de Hondarribia se despidió de Augusta desesperado y con bogey final, con 304 golpes. Nada que añadir a un torneo que ha sido duro para todos, los resultados muy elevados y en el que han sufrido todos los jugadores. 

    Jiménez fue uno de ellos. Uno de sus objetivos era quedar entre los quince primeros de la tabla para garantizarse la presencia para la próxima edición del Masters de Augusta. Y no comenzó mal el de Churriana que tras un bogey de despiste en el hoyo 1 y otro en el 5, encadenó más birdies que en días anteriores (2, 10 y 13) y terminaba en el green del 14 con otra posibilidad de birdie que dejó rozando el hoyo. 

    Encaraba así el hoyo 15, intentando llegar a green de tres golpes pero, sin saber cómo, envió dos bolas al agua y terminó el hoyo con 9 golpes, que sacaron a Jiménez de su concentración y cometió dos bogeys más en los hoyos finales, 17 y 18.