Este curso se integran cinco golfistas más al plan de la Escuela Nacional Blume de Golf

La jugadora donostiarra Ainhoa Olarra vuelve a la Escuela Nacional Blume de Golf por segundo año consecutivo para poder compaginar los estudios con el deporte durante el curso 2012-2013.
Gracias a esta escuela, muchas jóvenes promesas del golf español han podido continuar practicando y compitiendo sin la necesidad de abandonar los estudios. Estar en la Blume es una gran oportunidad que les ofrece la RFEG.
Este año se incorporan al grupo de trabajo Celia Barquín, Covadonga Sanjuán, Manuel Elvira, Iván Cantero y Jorge Urtilla.
Por octavo año consecutivo los entrenamientos diarios se realizarán en el Centro Nacional de Golf ubicado en Madrid, una de las múltiples finalidades para las que fue concebido.
Preparación técnica -a cargo de Salva Luna, Kiko Luna y Marta Figueras-Dotti, que se reparten chicos y chicas respectivamente bajo la coordinación del primero- física y psicológica, estas dos últimas parcelas bajo la responsabilidad de Francisco Fernández y Óscar del Río, completan el exhaustivo programa de trabajo, todo ello al tiempo que estudian y sacan adelante sus respectivos cursos merced a una distribución horaria que compatibiliza ambas actividades, un sólido equipo que se completa con Ignacio Gervás, Laura Moreno y Fran Parrón como director técnico, coordinadora y técnico colaborador de la Escuela Nacional Blume de Golf, respectivamente.
El planteamiento vuelve a ser, un año más, unidireccional: formar buenas personas y deportistas gracias a un plan de actividades desarrollado en instalaciones punteras que permiten la práctica del golf al más alto nivel.
Estas becas están dirigidas en exclusiva a jugadores jóvenes que tienen, según los criterios técnicos de la RFEG, una proyección deportiva relevante, teniendo muy en cuenta que para la renovación de las citadas becas es imprescindible que el alumno supere el curso lectivo.
Asimismo, todos los integrantes de la Escuela Nacional Blume asisten diariamente a sus clases correspondientes, como cualquier otro alumno, en un centro concertado especializado que permite compatibilizar horarios con los entrenamientos técnicos matinales (de 11:00 a 14:00 horas) y físicos vespertinos.
Para mantener el tono competitivo al más alto nivel, la RFEG promueve que estas jóvenes promesas participen todos los fines de semana que se pueda en diversas competiciones. Además, todos ellos son sometidos a un exhaustivo reconocimiento médico y psicológico, cuyos resultados y posibles tratamientos o cambios en la dieta, para obtener un mayor rendimiento a todos los niveles, son comunicados a sus familias