Lesiones generadas por la práctica del golf

Las lesiones generadas por practicar golf son diferentes entre los jugadores profesionales y los amateur

    El golf es un deporte que muchos consideran poco violento y falto de riesgo, sin embargo, como toda práctica deportiva no está exento de movimientos que pueden producir lesiones. Hay que tener en cuenta una gran parte de quienes lo practican son personas de edad avanzada y su menor flexibilidad puede acarrearles luxaciones, dolores de espalda, etc.

Pero no sólo la edad es un factor distintivo a la hora de sufrir este tipo de traumatologías. Según algunos estudios realizados en Estados Unidos, se ha comprobado la diferencia de lesiones que afectan a los jugadores dependiendo si son profesionales o amateur.

En los jugadores profesionales las lesiones que se producen con más frecuencia afectan al carpo izquierdo, región lumbar y mano izquierda. El entrenamiento repetido suele ser la fuente de la mayoría de los micro traumatismos que presentan estos jugadores.

Atendiendo a la variable de sexo, en los varones son más frecuentes las lesiones en región lumbar, carpo y hombro izquierdo, mientras que las mujeres se lesionan el carpo izquierdo, la región lumbar y la mano izquierda. Parece que el impacto y el follow-through representan momentos propicios para lesionarse.

Los estudios realizados entre jugadores amateur han revelado que las lesiones más habituales se producen en un 24,2% en la región lumbar; un 23,2% en el codo; un 14,1% en mano y carpo; un 8,3% en hombro y un 6,5% en rodilla. Las causas principales de los traumatismos en el jugador amateur son la falta de técnica y un entrenamiento excesivo.

Otro estudio elaborado en el Reino Unido revelaba aproximadamente las mismas cifras. Mientras que las lumbalgias son más frecuentes en el hombre, en las mujeres predominan las lesiones de codo. Por su parte, los senior parecen sufrir más habitualmente de hombro y cadera, al tiempo que los jóvenes están expuestos a lesiones de codo y del carpo.

Estos datos demuestran que no puede considerarse al golf como un deporte inofensivo para el aparato locomotor. Los expertos aconsejan que ante la aparición de una lesión un médico responsable examine con exhaustividad en qué condiciones se entrena, llevando a consideración el número de lesiones sufridas con anterioridad, el tipo de suelo sobre el que se golpea, la frecuencia de lanzamiento de bolas o los recorridos completados.

Asimismo, se deberá hacer una evaluación del material completo, estudiando en primer lugar el tipo de calzado, el guante, la bola, el palo, etc. ; después la postura; luego el grip, del que deberá tenerse en cuenta el tipo utilizado y sus variantes, ya que la situación de las callosidades de la mano y el desgaste que haya sufrido el guante pueden ser factores indirectos para conocer cómo se distribuyen los dedos a lo largo del palo; finalmente habrá que analizar la técnica. De los análisis de las distintas fases del swing para determinar en qué momento aparecen los síntomas, contribuirá a ofrecer un mejor diagnóstico de localización. A partir de los conocimientos biomecánicos, se determinará la estructura tendinosa, muscular, ligamentosa, ósea o cartilaginosa sobrecargada durante el gesto técnico.