Organizado por las Fundaciones Sergio García y Deporte y Desafío

Las Fundaciones Sergio García y Deporte y Desafío han impartido durante este fin de semana su 17º curso de golf adaptado en el Centro de Tecnificación de la Federación Madrileña de Golf, donde han tomado parte 40 alumnos con distintas discapacidades.
Muchos de los alumnos se habían apuntado a las clases de golf a título particular, y otros lo habían hecho a través de las asociaciones a las que pertenecen: Fundación Vida y Esperanza, Fundación ONCE, Fundación Gil Gayarre, María Corredentora, Apadis…
Entre los profesionales que impartieron clases se encontraba Antonio Barquero, uno de los mejores profesores de golf de este país, preparador de muchísimos componentes de los equipos nacionales amateurs, así como de varios profesionales que actualmente compiten en los distintos circuitos internacionales: «Creo que esta es una gran labor por parte de las dos Fundaciones, y es una muestra de la gran humanidad de Sergio García, quien traspasa su grandeza de jugador a este proyecto.
Yo pienso que no debe haber tanta diferencia en cuanto al método de enseñanza a un alumno con discapacidad o sin ella. No debe haber diferencia en el trato, creo que solamente hay que ser un poco más paciente para tratar de trasmitirles lo que les quieres enseñar. Básicamente, debe ser lo mismo, aunque adaptado a su personalidad.
Llevo muchos años dando clase a un invidente, Nacho Gerras, y en este curso he dado clase a otros dos invidentes, Carmen y Mariano, que era la primera vez que cogían un palo. No solo lograron aprender y sentir el contacto con la bola, sino que Mariano la golpeó a más de 70 metros. Repito que era la primera vez que cogía un palo y se quedó gratamente sorprendido.
Los dos me dijeron que el tacto del palo con la bola y, sobre todo, el sonido al golpear, era muy agradable. Primero les puse el mango del palo en el esternón, les pedí que notasen cómo hombros y brazos forman un triángulo, y en el eje de ese triángulo está el palo. A partir de ahí, les hice mover los hombros en rotación para tener sensación de péndulo, luego les pedí que empuñasen el palo y al final les puse a la bola. Yo lo veo así de sencillo».
Carmen Rubio iba acompañada por su perra guía y Mariano Fresnillo «sin perro, porque sabía que iba a llover y no quise que se enfriase», los dos son invidentes totales. Mariano trabaja en la Agencia de la ONCE de Parla «haciendo de todo», y Carmen en el departamento de accesibilidad de la empresa Ibermática.
Carmen: «Me ha gustado mucho la experiencia de probar algo nuevo, otro deporte; sentir el movimiento que hay que hacer para jugar al golf, y cómo contacta el palo con la bola. Yo hago muchas cosas, por ejemplo natación, y el invierno pasado fui por primera vez a un curso de esquí a Sierra Nevada con Deporte y Desafío y me encantó. La sensación de deslizarte por la nieve es impresionante, no la sientes con ninguna otra cosa».
Mariano: «Yo llevo ocho años esquiando. Tenía mucho reparo con probar el golf porque es un deporte visual, pero he comprobado que la postura y la técnica para darle a la bola es algo que nosotros podemos hacer con facilidad. Creo que la clave es darle a la bola con contundencia, y el sonido del impacto te reconforta mucho. Me han dicho que la mandé muy lejos».