Un llamamiento ante la crisis del coronavirus

Un llamamiento ante la crisis del coronavirus

Hola a todos desde Arizona y mucho ánimo y energía para superar estos momentos que no son fáciles. Me gustaría hacer un llamamiento desde mi blog para que nos tomemos en serio el coronavirus.

Por favor, no es el momento de ser egoístas. Es muy fácil pensar que uno es joven y que no le va a pasar nada si se contagia, pero esto ahora no toca. Hay que pensar en la sociedad, en todos, en los que tenemos al lado. Puedes no tener síntomas y transmitir el virus. Y no sabes hasta dónde puede llegar y a quién le puede afectar. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad individual y hacer lo imposible para no propagar el virus. Y si hay que quedarse en casa, nos quedamos en casa. No pasa nada. La situación es preocupante.

Yo estoy en contacto con mi familia. Hablo con mi aita, mi ama, mi hermano, pregunto por mi amama… Como ya sabéis, tiene 85 años, padece asma y estoy preocupado. De momento está muy bien. Tiene mucha energía y está estupenda, pero tenemos la obligación de tener cuidado y protegernos unos a otros. Insisto, es una obligación.

Yo estoy en casa. Sólo salgo para comprar comida cuando hace falta y para entrenar en el campo de Silverleaf. Por suerte, aún está abierto y puedo jugar. Utilizo mi propio buggie y llevo unas toallitas desinfectantes para limpiarlo antes de subirme. Además, en el club están tomando medidas. Ya no hay buffet, por ejemplo, y sólo se sirve comida a la carta. Además, los empleados limpian dos veces al día todas las barandillas y pomos del club. Obviamente, nadie está libre de contagiarse y transmitirlo, pero tenemos que hacer todo lo que esté nuestra mano para contenerlo. Lo que no estoy haciendo es ir al gimnasio, como es lógico. Es lo peor que hay. He trasladado mi plan físico a casa y lo hago todo aquí.

Os cuento lo que ocurrió este jueves y viernes en el THE PLAYERS. Cuando terminó la primera jornada, como miembro del Players Advisory Council (órgano consultivo de jugadores) estuve hablando con responsables del PGA Tour para darles mi opinión. Tanto Rory McIlroy como yo propusimos que para seguir jugando con normalidad se pudieran hacer tests a los golfistas antes de cada ronda para asegurarnos de que nadie tenía el virus. Al fin y al cabo somos 150 jugadores compartiendo vestuario y mucha gente moviéndose alrededor. Nos dijeron que eso no era posible porque si no presentabas síntomas no se pueden hacer tests.

Así, comenté que desde mi punto de vista lo más prudente y sensato era no jugar el torneo. No tenía sentido que todos los deportes del mundo hubieran parado y que nosotros siguiéramos jugando. Ni siquiera era una buena imagen para el PGA Tour. Yo les dije que no había nada que quisiera más en el mundo que jugar al golf, y mucho más después de una ronda como la del jueves, que probablemente ha sido la mejor de mi vida de putt, pero no tenía sentido. Tras esta charla me fui a la casa regular porque parecía que se iba a jugar, de hecho me puse la alarma a las 5.30 de la mañana, pero a última hora de la noche nos llegó un mensaje con la suspensión. No tenía ningún sentido seguir jugando. Fue la decisión correcta.

Ahora tengo como mínimo cuatro semanas por delante sin torneos. No recuerdo la última vez que tuve tanto tiempo por delante sin ningún tipo de compromiso, ya sea de competición o comercial. Es algo diferente. Hay que mantenerse activo pero sin volverse loco. No es cuestión de sobreentrenarse por las ganas de jugar al golf. Hay que tomárselo con calma. A ver si se juega el RBC Heritage. Ahora mismo sigue adelante, pero ya veremos. Si se juega, desde luego, va a ser el torneo con mejor participación de su historia porque la gente va a tener muchas ganas de competir.

En fin, mucha paciencia a todos y responsabilidad. Miremos por el que tenemos al lado, por el prójimo y ayudemos al máximo a que el virus se propague lo menos posible.