Que la historia se repita una vez más

Que la historia se repita una vez más

Las cuatro últimas semanas no han podido ser más intensas. Pienso en Austin, en el WGC Match Play, y tengo la sensación de que ocurrió en la prehistoria. Han pasado muchas cosas, muchas cosas buenas en este último tiempo y quiero compartirlas con vosotros.

Esta misma semana os contaré las sensaciones que me han dejado los dos Campeonatos del Mundo y el Masters de Augusta, lo que he aprendido de las dos semanas peleando por la victoria en Austin y México y todo lo que me llevo del Masters, que es mucho y lo podría condensar en cuatro grandes lecciones que pronto os detallaré.

Antes de meterme en harina con todo eso, quiero hablar de Sergio García y su victoria en el Masters de Augusta. Es obvio. Es algo muy grande, enorme y muy bueno para el golf español. Nada más acabar mi cuarta ronda en Augusta tuve que salir hacia el aeropuerto porque perdía el avión. Así que vi los últimos hoyos del Masters en una terminal, enganchado al móvil y comiéndome los dedos. Me hizo vibrar muchísimo. No sólo por el triunfo, sino por cómo jugó. En su putt del hoyo 18, el 72 del torneo, el corto que se escapó, yo no daba crédito. Cómo pudo caer ese putt a la derecha. Yo lo tiré unas diez veces esa semana en prácticas y siempre caía a la izquierda. Increíble. Pero al final tanto sufrir valió la pena con su triunfo en el desempate.

Lo primero que quiero hacer es felicitar a Sergio García. Ya le mandé un mensaje nada más acabar, pero quiero aprovechar esto para darle la enhorabuena. Se lo dijo y se lo reitero. Ya era un ídolo para mí y ahora mucho más. Ha corroborado lo que sabíamos muchos. No sólo es uno de los mejores de España o de Europa, sino de los mejores del mundo de siempre.

Me alegro muchísimo de que haya ganado un grande, y especialmente me alegro de que haya sido el Masters de Augusta. Con este triunfo se une a un club de otra galaxia, coloca su nombre junto a Seve y Olazábal. Donde tenía que estar también Sergio.

Sergio le ha dado una alegría al golf español increíble. Por todo, por cómo fue, por la manera de ganar, por su juego y por lo que le ha costado: más de setenta grandes, el putt de Harrington en Carnoustie, Tiger Woods… Que haya ganado después de todo lo que ha pasado nos hace a todos muchísima ilusión. Me alegro una barbaridad por lo enorme jugador que es y como amigo, porque así me considero. Ese recuerdo de ganar el Masters junto a Ángela y sus padres es espectacular y nadie se lo va a quitar.

Es curioso la de vueltas que puede dar la historia. Sergio debutó en el Masters en 1999, año en el que ganó José María Olazábal. Ahora, él ha ganado el año que yo he debutado. Ojalá la historia se repita.