Oakmont, la graduación y el Ben Hogan Award

Oakmont, la graduación y el Ben Hogan Award

Han sido días muy intensos. Qué semana. Casi no sé ni por dónde empezar. Tiro de cronología y así es más fácil. Empiezo por lo último. El martes fue la ceremonia de graduación en Arizona State. Muy emocionante. Ya puedo decir que soy graduado en Comunicación o licenciado, como se dice en España. Definitivamente se cierra una etapa. Una etapa que sólo puedo calificar de maravillosa, increíble, donde he conocido personas espectaculares, he aprendido muchísimo, he madurado, he crecido como jugador y, sobre todo como persona. También han sido muchas horas de esfuerzo y trabajo, momentos duros, porque lógicamente tiene que haber de todo, pero ha merecido mucho la pena. Sólo puedo dar las gracias a Arizona State por estos cuatro años. Ese momento final de la ceremonia, tan americano, al recoger la graduación, con el birrete y todo fue inolvidable.

Ahora sí que empieza una etapa nueva. La confirmación oficial desde el punto de vista de golf será después del US Open, cuando me haga profesional, pero siento que ya estoy en esa era nueva. Habrá muchos cambios, pero creo que estoy preparado para afrontarlos y, sobre todo, con muchísimas ganas. Precisamente, hablando del US Open, tengo que hablar de Oakmont. Estuve en la sede del US Open el pasado fin de semana. Fueron días de mucho trabajo, muy intensos y emocionantes. Es la primera vez que estoy en la sede de un US Open donde después voy a jugar, así que os podéis imaginar las sensaciones encontradas: emoción, responsabilidad, ilusión, respeto, felicidad, trabajo, seriedad… Hubo un poco de todo.

Pude confirmar en Oakmont por qué lo llaman el Monstruo o la Bestia, como ustedes quieran. Es un recorrido muy, muy exigente: largo, calles estrechas, rough increíble, greenes muy duros y rápidos… Es imposible pensar ahora mismo que no ganará el mejor esa semana. Yo al menos no tengo ninguna duda. ¿Resultado? Pues lo típico del US Open en estas condiciones. Los pares sabrán a birdie, así que todo lo que sea estar en torno al par será un pelotazo. Jugué cuatro vueltas y sólo decidí contarlas el últimos día. Hice 74 golpes con tres birdies… y los socios del club decían que el campo estaba fácil… No hay más comentarios, señoría.

Esta semana también se han conocido los nombres de los tres finalistas del Ben Hogan Award y vuelvo a estar por segundo año consecutivos entre los elegidos junto a Beau Hossler y Maverick McNealy. No puedo estar más agradecido. Sería increíble ganar el premio por segundo año consecutivo, pero el simple hecho de estar en la final es ya un lujo y me emociona. La decisión se tomará el próximo 23 de mayo. Deseadme suerte.