Borja Etchart: una machada con una historia detrás

Borja Etchart: una machada con una historia detrás

Borja Etchart ganó el Alps Tour de Andalucía en Sancti Petri en septiembre del año pasado y dijo basta. Su cabeza no daba para más golf. Estaba mentalmente agotado. Se necesita una madurez muy grande para parar justo después de una victoria, pero Borja llevaba tiempo dándole vueltas al asunto y lo tenía muy claro. Tenía que desconectar. El golf se había convertido en una sucesión de entrenamientos y rondas de golf sin demasiado sentido, sin un objetivo claro. Y le estaba costando mucho, no sólo esfuerzo.

Estuvo sin jugar un ronda de golf siete meses. Exactamente hasta el mes de abril. “Me volvió el gusanillo, volví a tener ganar de jugar, recuperé la ilusión”, asegura con una franqueza descarnada. Disputó la previa del Open de España en el centro Nacional y la pasó. Sólo había dos plazas. Después jugó el Gambito, con buenos resultados, y por último se lió la manta a la cabeza con el apoyo de su patrocinador Tamoin, se metió en la Escuela y superó las tres durísimas cribas para sacar la tarjeta del Challenge Tour. Se quedó muy cerca del premio gordo, de la tarjeta dorada del European Tour, algo así como la Visa Oro del golfista, pero no hay mucho que reprochar. Una machada en toda regla apenas catorce meses después de colgar los palos.

¿Qué pasó en todo este tiempo para que Borja recuperara la ilusión? Sin duda, una de las claves, la principal, “el noventa por ciento” asegura el propio Etchart, se lo debe a Nacho Garrido, profesional de golf madrileño con más de 500 torneos en el European Tour. “Después del Alps no sabía bien si yo quería seguir competiendo. Sí tenía claro que deseaba hacer cosas relacionadas con el golf, pero no tenía claro si precisamente la competición me estaba dando la felicidad. El Challenge está muy bien para formarse, pero llevaba mucho tiempo dando mil vueltas y sin ganar un duro. Jugaba bajo par y no pasaba cortes y eso es muy duro. Perdí la ilusión”, señala.

En ese instante, se cruzó Garrido en la vida de Borja. “Estuve buscando enseñanza y Nacho me reclutó en noviembre para su Escuela de golf en Madrid. Y allí estoy muy a gusto dando clases. Tengo que darle las gracias. Tenemos un gran equipo. Le debo mucho a Nacho y me encuentro muy cómodo allí. Me ha dado una tranquilidad que nunca había tenido. Para jugar y para trabajar. Yo creo que me ha venido muy bien. Me había metido en una mecánica sin ilusión y lo más importante es la ilusión, tener objetivos que puedas conseguir. Estar en un ambiente de golf y ver que empezaba a jugar bien y sin tanta presión porque las espaldas económicas más o menos las tengo cubiertas, hace que esté más tranquilo, me divierto más, veo el golf desde otra perspectiva. Es distinto. No afrontas cada torneo a vida o muerte, pensando que tienes que pasar el corte si quieres seguir jugando la siguiente semana”, señala.

Etchart afrontó la Escuela con un solo objetivo. Quería la tarjeta del European Tour. Y desde el principio fue a por todas. “Fui a Portugal y jugué bien. Pasé a la siguiente fase y en ningún momento pensé que no fuera capaz de hacerlo, al contrario. Estaba jugando de otra manera. Sólo quería el Circuito Europeo, así que jugué todo el tiempo atacando, buscando la bandera, a por todas. No me valía otra. Pasé también la segunda y en la final fueron una lástima los dos últimos días. Apreté para ir a por todas y no salió. Es muy difícil. Han sido las semanas más duras de todo el año con diferencia, sobre todo la segunda y tercera que van seguidas. Físicamente es horrible. No lo recordaba tan largo. Llegas al cuarto día de la final y tienes la sensación de que ya has terminado, pero no, aún te quedan dos días más… Me quedo con el mal sabor de boca de los dos últimos días, pero si me lo llegan a decir hace dos meses lo habría firmado”, explica.

Aún está pensando qué hará el próximo año, aunque tiene una idea bastante clara. Salvo que le salga un patrocinador que le apoye para jugar el Challenge, su idea es jugar todos los torneos del European Tour que pueda y aquellos del Challenge que se disputen en España y alrededores. “Me han dicho que podré jugar unos diez torneos del Circuito Europeo. Eso es lo que voy a hacer y los del Challenge que sean cerca. Salvo que tenga apoyos, el Challenge no da para vivir y yo tengo que pagar un piso y una vida en Madrid”, apunta.

En ese sentido, sobre los apoyos que se brindan en España al jugador profesional, Borja deja una reflexión en alto. “Estamos recogiendo lo que sembramos desde que se acabó el Peugeot (Circuito de Golf Nacional). Ahora el Gambito ha hecho recuperar la ilusión a muchos profesionales, así que ojalá que dure y tenga apoyos. Antes había más españoles en la Escuela y en el Challenge. Creo que merece la pena pensar sobre eso”, explica.