El capitán del equipo europeo de la Ryder Cup, José Mari Olazábal, ha sido recibido por el Rey D.Juan Carlos I

José Mari Olazábal ha acudido al Palacio de la Zarzuela acompañado por Miguel Ángel Jiménez y Sergio García.

Ryder Cup en Zarzuela

Su Majestad el Rey D. Juan Carlos I ha recibido hoy en audiencia, en el Palacio de la Zarzuela, a los tres golfistas españoles miembros del equipo europeo de la Ryder Cup: José Mari Olazábal, Miguel Ángel Jiménez y Sergio García, protagonistas junto a sus compañeros de la que se considera como una de las mayores gestas del deporte, al vencer al equipo de Estados Unidos en Medinah Country Club, en Chicago.

Olazábal, Capitán del equipo europeo ganador de la Ryder Cup, presentó el trofeo a S. M. el Rey acompañado por Jiménez y García y le regaló, en nombre de los jugadores, un polo firmado como los que llevaban el domingo 30 de septiembre, fecha que quedará en los anales del golf.

S. M. el Rey saludó a los tres golfistas y, después de posar ante las cámaras, D. Juan Carlos les hizo pasar a su despacho, donde departió tranquilamente con ellos durante 40 minutos. Una vez finalizada la audiencia, los jugadores se trasladaron a las instalaciones del vecino Somontes Golf para ser entrevistados por un equipo de European Tour Productions y comentar sus impresiones de la visita al Rey.

José Mª Olazábal: “Hemos estado hablando de la Ryder Cup, del deporte español en general, del espíritu del deporte y la garra del equipo europeo, de su golf… porque Su Majestad llegó a ser hándicap 12. Nos ha contado que no tenía mucho tiempo y, cuando podía, se escapaba a jugar nueve hoyos y se marchaba enseguida.

Nos ha hecho sentir muy a gusto, ha sido una conversación muy distendida. Le ha hecho mucha ilusión que le regalásemos el polo firmado el famoso día 30, que ya es historia, y ha dicho que lo guardará en sus vitrinas. 

Me ha llegado al corazón cuando ha mencionado a Severiano recordando lo triste que ha sido que se nos haya ido, y también ha comentado lo que han aportado los jugadores españoles a la Ryder Cup, sobre todo, la pasión que hemos trasmitido.

Nos ha dicho que vio mucho en televisión aunque no puro verla entera, pero nos ha pedido que le consigamos el vídeo y, por supuesto, me encargaré de enviárselo.

El Rey me recibió en el 94 cuando gané mi primer Masters de Augusta, que vine con la familia. ¡Han pasado unos cuantos años! Entonces vine a título personal y esta vez ha sido muy distinto: hemos venido en representación de otros once jugadores, más otros tres Vice Capitanes, de todo el equipo de la Ryder Cup.

El hecho de que Su Majestad nos haya recibido en La Zarzuela es especial; hay lugares emblemáticos y éste es uno. Lo bonito es que nos reciba por lo que hemos conseguido entre todos. 

Lo que trasmitió Ian Poulter, sobre todo el sábado, llegó al resto de sus compañeros. Cuando nos reunimos por la noche se reflejaba en las caras del equipo, había otra chispa, un ambiente distinto que fue clave.

La tarde del sábado fue clave en la remontada, pero, el domingo… no sé, hubo tantas cosas… Sergio remontando su partido fue fundamental y, cuando Martin Kaymer mete el putt se le cierra la puerta al equipo americano. Todavía hay muchas noches que me voy a la cama y me despierto creyendo que estoy en mitad de un partido. Gracias a los 12 magníficos muchachos, el trofeo de la Ryder Cup se quedará en Europa durante dos años más”.

Miguel Ángel Jiménez: “El Rey se ha interesado por conocer algunos pormenores de la Ryder Cup, se le veía muy bien informado. Nos ha preguntado por anécdotas del sábado, sabiendo lo importantes que fueron los dos últimos puntos que se ganaron esa tarde. 

Hemos comentado cómo ganamos ¡y que nunca se había sufrido tanto como en esta Ryder Cup! Los primeros días, ellos las metían desde todos los lados y nuestros putts no entraban, pero al final hubo justicia. Lo impresionante ha sido la cantidad de gente que no juega al golf y que no se ha movido del sofá delante de la televisión ¡bien pegados con pegamento! Esto servirá para crear más afición y para que se hable más de este deporte. Esta edición ha sido impresionante, como ninguna. 

Por supuesto que para mí sería un orgullo y un honor ser Capitán, pero la próxima capitanía va a estar muy reñida. Los cuatro que hemos ayudado en Chicago al “Vascorro” estaremos nominados. El privilegio de ser Capitán es tan grande, que merece la pena el sufrimiento y todo lo que conlleve.

Los 5 puntos que se ganaron el domingo en los primeros partidos dieron al equipo la credibilidad de ganar. Yo le decía al “Vascorro”: “no te preocupes, que vamos a ganar”. El marcador que subía 10 a 7…, otro punto, y otro, les igualábamos y ya estábamos 10 a 10… les pasamos y nos pusimos 10 a 11… Todos los santos se nos pusieron de cara.

No, Su Majestad el Rey no me ha ofrecido un puro ¡y me ha dado corte sacar uno!”. (termina Jiménez bromeando)

Sergio García: “Era la segunda vez que yo iba a La Zarzuela y siempre es una experiencia especial, muy bonita; esto no ocurre muchas veces en tu carrera deportiva.

El Rey me ha recordado el putt que metí para ganar mi partido, estaba muy bien informado sobre cómo sucedió. Nos ha dicho que, de haber sido al revés, si nosotros hubiésemos ido con 10 puntos y ellos con 6, probablemente no se habría visto tanto.

Ian Poulter estuvo increíble, en ésta y en todas las que ha jugado, sabe lo que significa la Ryder Cup y la vive. Se agradece tener alguien así en el equipo que pueda hacer cambiar el espíritu en los momentos duros.

Si me tuviese que quedar con un solo momento, no sé muy bien… es difícil. Cuando estás en el campo jugando y metido en medio de un partido es completamente distinto a cuando luego lo ves en televisión. Creo que los dos puntos que ganamos el sábado por la tarde fueron muy importantes; también el putt de Poulter en el 18, y el golpe de Donald en el 17… Aunque no puedo parar de pensar en los putts de Justin Rose del domingo, ¡y Mickelson no le regaló nada! Y… no digamos del putt de Martin Kaymer en el 18, fue increíble.

El sábado, Chema (Olazábal) y yo tuvimos una conversación muy buena con Martin; y el domingo, cuando estábamos desayunando juntos Martin y yo, le dije: “si me pudieran conceder ahora mismo un deseo pediría que tú metieses el putt que nos diese la Ryder Cup”. Y lo metió”.